CARTA DE KELU DESDE LA PRISIÓN

Queridos hermanos:

Me ha conmovido conocer el apoyo que he recibido de ustedes.  No cabe duda de que las circunstancias difíciles, lejos de separarnos de Dios y de los hermanos, tienden a acercarnos.  En vez de que nos quejemos de nuestra suerte, estos eventos hacen que glorifiquemos a Dios con nuestros labios.  Que en vez de que la tristeza y la desolación se manifiesten en nuestro rostro, aparezca una sonrisa y una paz que no es inventada ni forzada.  Es real, como la Escritura cuando dice “la paz que sobrepasa todo entendimiento”.

Es probable que otros que han estado presos injustamente hayan hecho el mismo comentario, pero yo hare el mío.  Me refiero a que esa tranquilidad que uno refleja cuando se supone que debiera estar angustiado y preocupado, es evidente, de modo que otros presos, y particularmente mi compañero de celda aquí en España, repiten que me admiran por mi entereza.  No me malentiendan, desde luego que, en primer lugar, a Dios sea la gloria por eso.  Yo en realidad no creo tener ningún mérito por mostrar esa entereza.  No se trata de algo que me he propuesto tener, y por cierto, no es mágico.  Mi entereza se debe a varias cosas:

1.- A la gracia de Dios.  Esa gracia que uno no se merece, sino que ahí está.  Eso, déjenme repetirlo, no depende de uno, de si uno es fuerte o si uno es débil; viene de donde viene todo buen don: de Dios.  De uno depende confiar en que Dios tiene el control de todo, creer que Dios saca cosas buenas de las situaciones que parecen malas, y de saber que Dios es bueno y que jamás tiene, ni ha tenido, ni tendrá, malas intenciones en lo que hace.  Sus pensamientos hacia nosotros siempre son de bien y no de mal.

2.- En segundo mi entereza se debe también al apoyo que he recibido  de mi familia.  Nuevamente, ha sido evidente la provisión de Dios a favor de mi casa. Sabiendo que mi esposa  y mis hijos están todos firmes en la fe y bien de salud, yo estoy tranquilo.  Eso es bendición de Dios. ¿Qué es una breve restricción a mi libertad o que son estos barrotes?  No son nada.

3.- En tercero, tengo tranquilidad porque, como todo el mundo lo sabe, soy inocente de todas las patrañas y acusaciones falsas que el gobierno de México ha inventado en mi contra.

4- Y tengo entereza también porque veo el apoyo de ustedes, los hermanos conmigo.  Esto no es nada místico.  Es que cuando uno tiene quien le anime, uno se siente animado.  Imagínense, cómo creen que me sentí cuando supe que un grupo bastante numerosos de personas se plantaron enfrente de la embajada de España y empezaron a protestar con consignas a mi favor?.  ¿Qué es lo que sientes?  Amor real, liquido, sólido, no imaginaciones de qué o cómo es el amor.  Simplemente me he sentido amado con ese gesto.  Es tremendo, y además, alimenta la esperanza de que mi caso, que es político, que es sólo un engaño de las autoridades, una farsa, termine de forma favorable, o sea, que desemboque en mi libertad.  Porque como cristianos no nos es posible quedarnos callados cuando se nos difama, por eso presentamos defensa ante los jueces. Como Pablo hacía, uso de mi derecho en los tribunales, y apelo las decisiones injustas.

Pero si estos recursos no lograsen mi libertad, sino que soy extraditado a México, de todos modos el amor de ustedes ha sido y es real, y los propósitos de Dios siguen siendo buenos. Confiamos en Dios para todo ya que él es Dios afuera y es Dios aquí adentro. Es Dios en las buenas y es Dios en las dificultades.

Esas muestras evidentes de amor de ustedes me dan mucha alegría. Más allá del entendimiento de los que viven ajenos del conocimiento de Dios.

Así que, siendo así las cosas, entenderán, hermanos, que no me siento un mártir, ni tampoco un hombre de gran fortaleza espiritual, ni mucho menos.  Quien realmente merece siempre elogios es Dios, y ustedes mi gratitud porque sienten mi causa como suya y respaldan sus sentimientos y su fe con obras.

Por eso les doy las gracias de todo corazón por su apoyo y les animo a su vez a que sigan adelante con lo que Dios les ha dado, porque en mí, y aquí, sus obras y sus oraciones tienen fruto.

Muchísimas gracias por su apoyo de parte mía y de mi familia.

“Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor, y dominio propio”

 

Dios los Bendiga,

Kelu